Cómo Sentirte Más Tranquilo

Como Sentirte Mas Tranquilo

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Una vez que empiezas a escribir no puedes parar, es como un motor que se enciende y quiere seguir hacia adelante sin freno alguno, las palabras llegan más rápido que lo que puedes poner en una máquina y no sabes que hacer.

Te gustaría que alguien pudiera estar tomando nota directamente de tu cerebro porque si dices las palabras los pensamientos se acaban. Si lo empiezas a platicar y alguien da su opinión o te distrae es como haber metido una roca en tu camino y a veces hasta una pared.

El escribir es desahogarse y no importa dónde: si en una máquina o en un papel. Yo prefiero escribir en máquina solo porque se me ha olvidado como escribir rápido en papel.

El escribir tus ideas te ayuda a tener más espacio en tu mente para abrir lugar a nuevas ideas. El escribir sentimientos te ayuda a desahogarte. Una hoja nunca te dirá «para»; tú puedes escribir una y otra vez lo mismo – hasta en los márgenes – y nunca te dirá «esto ya lo escuché».

Le puedes platicar tus ideas y no las contará a menos que tu le des permiso y la compartas. Nadie te dirá «eso ya existe» o «eso no se puede» o «eso es tonto». Nadie te cortará tus palabras antes de que acabes de platicar. Puedes escribir hasta que tus manos ya no puedan… Pero cuando en verdad estás metido en tu propia plática se te olvida lo que tus manos sienten hasta que acabas.

Siempre han dicho que el mayor obstáculo eres tú. Tú decides qué escuchar y qué no de los demás – como si esto fuera muy fácil…

Luego te dirán que eres frío por no escuchar lo que te dicen y eso es lo asombroso de escribir tus ideas. Aquí de verdad puedes sentir tu propio control, todo sale desde dentro de ti sin explicación. No piden permiso para salir, no dicen «ahi les voy» o «con permiso».

Cuando escribes entras a otro mundo mágico en donde todo el poder lo tienes tú. Tú tienes el poder de seguir, tú tienes el poder de parar. Tú puedes aceptar lo que piensas o no aceptarlo y siempre lo puedes borrar.

Si te das cuenta de que estás escribiendo puras cosas negativas, no importa, puedes seguir escribiéndolas y luego retarte a ahora escribir el lado positivo. Quién te va a decir que estás mal? Son tus momentos, son tus pensamientos y tú puedes escribir lo que sea.

Cuando escribes cosas que no quieres volver a leer, que sólo fueron escritas para platicar un rato contigo, desahogarte sin escuchar… Todo lo que tienes que hacer es romper el papel o borrar la nota y desaparecen sin nadie poder dar una opinión al respecto – sólo tú. Porque a veces eso es lo que se necesita, sentir el control, sentir que tú puedes decir lo que sea y pensar lo que sea y que estás bien.

Si todos lo días separas 15 minutos para escribir, nadie lo notará. Pero tú sí lo notarás y nunca sabes si entre esas ideas habrá una que logrará salvar una parte del mundo, nunca sabes si entre esas ideas encontrarás una solución que habías estado buscando por un tiempo.

No tienes que tener un tema en mente cuando empiezas, eso es lo padre, son tus ideas, son tus escritos, nadie dirá si cambiaste de tema y luego regresaste al otro, sólo tú lo sabrás, goza la libertad del poder hacerlo, goza la libertad de ser tú.

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